WordCamp Madrid de 2017 terminó hace dos días y algo ha cambiado en esta ciudad para mí. Mi primera WordCamp dentro del equipo organizador y me ha tocado el premio gordo: Organizador principal, el que todo lo sabe y no sabe nada; el que aparece aquí y allá pero no está en ningún sitio. Y ha sido más que satisfactorio, ha sido catártico, una experiencia cansadísima y con mucho estrés que definitivamente ha unido lazos en un grupo de gente excepcional que ha tomado su voluntariado como algo vital. Todos, sin excepción, se han involucrado hasta la médula. No sé de dónde ha salido esa gente pero no he podido tener más suerte como organizador que trabajar al lado de ellos y ahora que ha terminado se queda un pequeño vacío que sólo trabajar juntos de nuevo creo que podría llenar.

La motivación

Organizar esto no es fácil: No estás motivado por un dinero que no vas a ganar, ni siquiera por la exposición que nunca busqué en ninguna fase del proceso y que preferí dejar al margen porque el objetivo de una WordCamp debería trascender al propio organizador.

La motivación no la encuentras durante el proceso antes de que empiece el evento. Es cuando el evento sucede cuando descubres cuál era el motivo de todo esto. Esa motivación son las propias personas, la gente que va a recibir algo que tú y tu equipo ha creado incansablemente con una absoluta predisposición a hacer las cosas bien y de la forma más honesta posible. Es un regalo que envuelves durante muchos meses y cuyo envoltorio pesa toneladas pero que el público desmonta grácilmente y en pequeños pasos para que nada se rompa. Las risas, los encuentros después de tanto tiempo, personas conociéndose, las oportunidad que aprovechan muchos grupos de amigos para reunirse, gente que crece en lo personal y profesional… Todo eso es lo que hace que organizar una WordCamp merezca la pena. Y joder, echo de menos a esa gente con la que he convivido un fin de semana intenso y lleno de anécdotas.

El puzzle

Nunca me había visto como organizador principal de nada. Soy despistado y olvidadizo, me cuesta mucho quedarme con las caras y nombres, entrar a mi email suele llevar detrás una pequeña procesión de autoculpa. Cuando vi que iba a tomar las riendas de WordCamp Madrid por un año la idea me incomodaba. No tenía la menor idea de cómo iba a responder ante algo así. Tenía en mis manos una responsabilidad enorme, un evento ampliamente conocido en una capital europea importante. Si bien sigo pensando que como organizador no destaco en grandes cosas creo que hay algo que ha salido bien: Reunir a un grupo de gente muy, muy diferente y que no haya existido ni una discusión que genere fricciones dentro de él más allá de tener diferentes puntos de vista. Creo que se ha conseguido que dicho grupo fuera racional dentro de su propia entropía. Lo que pasa es que no estoy seguro si en realidad ha sido en parte por mi presencia o más bien porque este grupo estaba destinado a encajar como piezas de un puzzle.

Y luego coges y enmarcas el puzzle.

One thought on “Dentro de WordCamp Madrid 2017

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